lunes, 30 de septiembre de 2013

Curiosidades: Gatos y escritores, amigos íntimos (Parte II)

Si en el siglo XIX hubo grandísimas figuras literarias que compartieron sus vidas con gatos, en el siglo XX más aún. No es que surgiera una corriente vanguardista de felinismo (Fellini no tiene nada que ver), "ama al gato como a ti mismo", sino porque disponemos de mucha más información (fotografías, vídeos, entrevistas) de primera mano y en boca de sus protagonistas sobre el estrecho vínculo que une al gato y al literato. Obsérvese la cantidad de HOMBRES de todos los pelajes que confesaron sin tapujos su pasión por los mininos: tipos rudos como Hemingay, señores introvertidos como Herman Hesse, locos excéntricos como Bukowski y caballeros serenos como Borges... Todos sucumbieron ante los encantos de los felinos más humanizados.   


Escritores del siglo XX



Borges, J.L.   


Adoraba a los gatos desde niño, y ellos lo sabían pues incluso gatos desconocidos le seguían por la calle. Al final de su vida, vivió con dos gatos: Odín y Beppo, un gato blanco y expresivo que se trajo del barrio portense de La Boca. “Se llamaba Peppo, un nombre horrible. Así que se lo cambié por Beppo, un gato que tuvo Lord Byron. El gato no se dio cuenta y siguió su vida". Borges se pasaba horas acariciándolo hasta su muerte en 1985 con 15 largos años, precediendo en unos meses al escritor.



Bradbury, Ray  


Más que Ray fue su mujer Marguerite la que llenó la casa de gatos: a finales de la década de los 50, tenían unos veintidós mininos caseros. Y Bradbury, encantado. Quizá sus famosas Crónicas Marcianas fueron escritas en colaboración con sus terrestres gatitos... 



Bukowski, Charles 


Afirmaba que cuántos más gatos uno tenga, más tiempo vivirá. Si tienes 100 gatos vivirás 100 años, 10 veces más que si tienes 10. Tuvo nueve gatos hacia el final de su vida, pero el más especial para él fue un gato callejero bizco al que salvó la vida y del que contaba está preciosa historia. Tanto adoraba a estas encantadoras criaturas que deseaba reencarnarse en gato. Quizá tenemos un Bukowski en casa sin saberlo...



Burroughs, William


En su libro El gato por dentro habla de los gatos como “compañeros psíquicos” y “enemigos natos del estado”. Les quería incondicionalmente: "La única cosa que puede resolver el conflicto es el amor, como el que yo sentí por Fletch y Ruski, Spooner y Cálico. Amor puro. Lo que siento por mis gatos que tengo ahora y los que tuve antes". Hacia el final de su vida, el poeta Allen Ginsberg le preguntó a Burroughs si quería ser amado. “Depende, ¿por quién o qué? Por mis gatos, definitivamente”. Interesante este enlace con el testimonio del heredero de uno de los últimos gatos de Burroughs, Butch



Camus, Albert 


Filósofo y novelista francés, padre de La Náusea, y Premio Nobel de Literatura en 1957, sostenía que los gatos eligen a quienes les acarician. Tuvo un gato negro al que bautizó como Étranger, igual que su inquietante novela en la que un hombre solitario comete un injustificado crimen por el que lo condenan a muerte ante su total indiferencia.



Capote, Truman 


Tenía dos gatos y un perro. Está claro que los gatos eran criaturas muy relevantes tanto en su vida como en su obra. En Desayuno con diamante es tan importante el papel del gato callejero al que Holly llama simplemente Gato como el del resto de protagonistas. 



Cocteau, Jean


Artista polifacético y gatero empedernido dejó grandes frases sobre los gatos para la posteridad. 



Colette, Sidonie Gabrielle


Escritora francesa polifacética, autora de la novela Gigi, además de figura muy controvertida y atrevida para su época, tuvo muchos gatos durante toda su vida: Muscat, Cleopatra, Semíramis, Franchette, Kapok, Kiki-la-Doucette, Kro,La Touteu, Mini-mini, Minionne, One and Only, Petieu, Pinichette, Toune, Zwerg y Saha, a la que dedicó su novela de 1933, La Gata, una intensa historia de amor, celos y venganza. 



Cortázar, Julio 


Teodoro W. Adorno es el nombre de filósofo alemán que el escritor le puso a un gato callejero, famélico y herido, que encontró en la puerta de su casa de vacaciones en Saigón. Cortázar lo describía como un gato sucio y canalla, negro debajo la ceniza polvorienta que mal le tapaba las mataduras. Le dio de comer y cuando se ganó su confianza pudo curarle sus heridas de guerra gatuna. Cuando Cortázar volvió a París el gatito se quedó en su tierra natal, pues con un excelente sentido de la vida, Don Julio sostenía que "los gatos no viajan".
También tuvo una gata francesa, Flanelle, que andaba por los tejados de París y fue propensa a las caídas.

Cortázar y Adorno, más que amigos

Chandler, Raymond 


Taki, así se llamaba su gata a la que atribuía una sabiduría capaz de incentivar su propia creatividad: "Ha estado conmigo desde que empecé a escribir, casi siempre sentada sobre el papel que quería usar o la copia que quería revisar, apoyada a veces contra la máquina de escribir, a veces mirando serenamente por la ventana desde un ángulo de mi escritorio como diciendo: Lo que estás haciendo no es más que una pérdida de tiempo, compañero".




Derrida, Jacques 


Filósofo francés que acuñó el concepto de Deconstrucción, escribió mucho sobre la mirada felina en su ensayo El animal que por lo tanto soy que se desarrolla en el momento en que “un gato real, un pequeño gato, de verdad créanme” se queda mirando al filósofo cuando sale de la ducha. Una mirada cautivadora que le obliga a cuestionar los límites convencionales que distancian al hombre del animal.



Elliot, T. S. 


Tuvo varios gatos con nombres bien rebuscados como George Pushdragon, Noilly Prat, Pattipaws o Pettipaws, Tantomile y Wiscus. Para el poeta poner nombre a un gato no es cosa fácil. Así lo constata en El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum (Old Possum's Book of Practical Cats) colección de poemas humorísticos sobre psicología y sociología felina, que ha inspirado el musical Cats. Protagonistas de esta obra son los gatos Bustofer Jones,
Mefistolisto, Gos, Marmota, Deuteronomio, Gruñetigre, Macavity, Eskimble o Morgan, como el famoso pirata. 



Gorey, Edward 


Escritor de humor negro e ilustrador "macrabro" inspirador de la obra ilustrada de Tim Burton, consideraba a los gatos “el amor de su vida”. Su libro Gatos danzantes y asesinas olvidadas (1980) es una colección de ilustraciones con texto de gatos en actividades extravagantes combinados con oscuros retratos femeninos. Una muestra de su devoción por ellos, como lo fue su testamento en el que legó la gestión de su obra a una fundación dedicada a la defensa de los perros y los gatos.



Hemingway, Ernest


Gran loco de los gatos y autor (entre otros) del relato El gato bajo la lluvia, que García Márquez consideró el mejor cuento que había leído en su vida. Llegó a tener más de 50 gatos a los que consideraba parte del espíritu de su casa de Key West en Florida: Willy, Gato de Albañal, Boise, Crazy Christian, Dillinger, Extasis,Whitehead, Sr. Feather Puss (el cuidador oficial de uno de sus hijos), Fats, Hermano sin Amigos, Casa de Pelo, Pilar (se la regalaron en España durante la Guerra civil), Zorrillo (porque olía mal), Thruster y Snowball, un gato blanco de pelo largo que de seis dedos, que le regaló un capitán de barco, y que tuvo un montón de gatitos polidáctilos. Es famosa la afición de este escritor por la caza y en más de una ocasión mató el mismo a alguno de sus gatos o bien por razones humanitarias (a Willy lo atropelló un coche y Hemingway lo remató con su escopeta mientras el gatito bebía leche) o para mantener su colonia en calma. 




Hesse, Hermann 


Novelista, y premio Nobel de Literatura, autor de Siddhartha y El lobo estepario, jugaba y disfrutaba de su gato Lowe, que era un trasto, persiguiéndolo por todos los rincones de su jardín.



Highsmith, Patricia  


Misántropa, alcohólica y genial escritora de suspense, vivía feliz con sus gatos pues no soportaba el contacto social a largo plazo: "Mi imaginación funciona mucho mejor cuando no tengo que hablar con la gente". Los gatos le proporcionaban balance psicológico (tienen ese poder sedante). Patricia Highsmith falleció sola en Suiza en 1995 dejando huérfanos a su gata Charlotte y un criadero de caracoles. 



Jodorowsky, Alejandro  


"Amo mucho a los gatos. Cuando mi padre se murió, a los cien años, no sentí absolutamente nada, indiferencia absoluta. Cuando se murió mi gato Mao, que había vivido veinte años conmigo, lloré como un niño. Lo sentí profundamente" afirmó en una entrevista. En los últimos tiempo ha tenido cinco gatos: Noé, Moishe, Pollux, Mirra y su preferido, Kazan, un gato siamés que lo acompañó cerca de 18 años y del que dijo: "Kazan es el gato más inteligente que he conocido en toda mi vida". Cuando su gato se puso enfermo y murió contó el día a día de esta experiencia por Facebook y dejó este precioso comentario en Twitter: "Mi gato Kazan, como gato fue adorable. Ahora es adorable como un ángel, aunque invisible todavía lo siento junto a mí".



King, Stephen  


Loco por los gatos, a los que inmortalizó terroríficamente en novelas como Cementerio de animales. Con motivo de la presentación de la película Cat's Eye (1985), adaptación de su novela homónima, declaró: "Cuando alguien me dice no me gustan los gatos, para mí es inaceptable. Los gatos son demasiado diferentes cada uno para generalizar. Simplemente les gusta acompañar y ser acompañados, y a veces no. Y esto es lo que le duele al mundo: los gatos se parecen demasiado a las personas, he ahí la contradicción".





Lessing, Doris


En su libro On cats (2002) se recogen relatos gatunos cuyos protagonistas son los gatos que han compartido su vida como Rufus the survivor (1989) y The old age of El Magnifico (2000). En Particularly Cats (1967) también cuenta como cuidó y acompañó numerosas familias gatunas, ya que desde niña vivió con y entre gatos. Comentaba en varias entrevista que se pasaría el día hablando de ellos. Sobretodo de una, su más famosa compañera: la hermosa gata blanca y negra, Suzy.



Lovecraft, H.P. 


Tuvo un gato negro desde la infancia a la adolescencia al que adoraba y cuidaba afectuosamente. Se llamaba Niggerman pero desapareció cuando la familia se cambió de casa. De él decía: "De una diminuta bolita negra, le vi convertirse en una de las criaturas más fascinantes e inteligentes que jamás he visto. Solía hablar en un verdadero lenguaje de entonaciones variadas, con un tono especial para cada significado". Lovecraft no tuvo más gato aunque les dedicó magníficos relatos y hasta un poema a un gatito ajeno (El pequeño Sam Perkins).  



Lovecraft con "Felis", el gato de Frank Belknap Long

MonsiváisCarlos 


Miss Oginia fue uno de los 13 gatos que camparon a sus anchas por su casa al sur de México DF. Sus nombres eran de lo más guasón: Miau Tse Tung, Voto de Castidad, Peligro Para México, Miss Antropía, Eva Sión y Carmelita Romero Rubio de Díaz. En total unos 30 gatos vivieron con él. Hacia el final de su vida, tuvo que separarse de ellos a causa de su fibrosis pulmonar y se mudó a una casa alquilada en Cuernavaca. Se extrañaron mucho mutuamente y al morir pidió que sus restos descansan en una urna felinforme. Por amor a los felinos creó, con Claudia Vásquez Lozano, la ONG Gatos Olvidados, que ella preside.





Moravia, Alberto


Agostino, su gato era un dormilón, gatito amoroso, sensual y tranquilo que Moravia intentaba no incomodar con el ruido del teclado. No he encontrado demasiados datos sobre su tierna relación, pero creo que esta foto habla por sí sola. 



Murakami, Haruki 


Antes de dedicarse a escribir, tuvo un bar de jazz que llamó Peter Cat. Afirma que desde 1974 no puede vivir sin un gato en su casa y en 1989 ya tenía diez. Su colega el escritor homónimo Ryu Murakami, le regaló un gato llamado Kirin, uno de sus favoritos. Éll mismo confesaba: "Soy un amante de los gatos. Los perros no me interesan nada". Así consta en su obra donde los gatos tienen un papel siempre protagonista o relevante desde el El Pueblo de los Gatos que aparece en varios capítulos de 1Q84 a Kafka en la orilla, entre otras



Pound, Ezra 

Nacido en el siglo XIX, se le considera uno de los escritores más influyentes en la lírica anglosajona del siglo pasado. Este poeta de la generación perdida estaba perdidamente enamorado de los gatos. En su poema El gato manso describe claramente el poder de seducción de un cálido ronroneo.



Sartre, Jean-Paul   

Le encantaba acariciar a su gato Nada, un esponjoso angora blanco que encarnaba felinamente toda la filosofía existencialista de su dueño.





Zambrano, María 


Esta señora filósofa y republicana convencida, llegó a tener más de dos docenas de gatos de todas las razas y pelajes, lo que le costó la denuncia de un vecino fascista mientras vivía en Roma, lo que la obligó a dejar la ciudad eterna y afincarse durante su exilio en Suiza. Entre sus gatos figuran Tigra, Blanquita, Rita, Lucía o Pelusa.
Enigmáticamete, su tumba en el cementerio de Vélez (Málaga), entre un limonero y un naranjo, está siempre rodeada de gatos… 






Otro amantísimos gateros escritoreros son Peter Matthiessen, Joao Guimaraes Rosa, Georges Perec, Michel Foucaul, Aldous Huxley, Jack Kerouac, Francisco Umbral, Philip K. Dick, Elena Poniatowska, F. Scott Fitzgerald y su gato Chopin, Tennessee Williams y su Topaz, Osvaldo Soriano, entre los más destacados





Frases y citas de escritores del siglo XX sobre gatos


Charles Bukowski: "Caminan con una dignidad sorprendente, pueden dormir 20 horas al día sin duda y sin remordimiento, estas criaturas son mis profesoras".

Jean Cocteau: “Amo a los gatos porque amo mi casa; y, poco a poco, ellos se han convertido en su alma visible”.

Colette: "No hay gatos corrientes".

"¿Habré hablado demasiado y demasiadas veces del gato? Peor para mi lector, porque aún no he acabado de ensalzarlo".

Julio Cortázar: "Un gato es territorio fijo, límite armonioso; un gato no viaja, su órbita es lenta y pequeña, va de una mata a una silla, de un zaguán a un cantero de pensamientos; su dibujo es pausado como el de Matisse, gato de la pintura, jamás Pollock o Appell".  

John Dingman: "Los gatos son absolutos individuos, con sus propias ideas acerca de todo, incluyendo a las personas que les pertenecen".

Ramón Gómez de la Serna: "El gato rubrica todos sus pensamientos con la cola".

Robert A. Heinlein: "Las mujeres y los gatos hacen lo que les place; los hombres y los perros deberían relajarse y acostumbrarse a esa idea".

"La forma en que nos comportamos con los gatos aquí abajo determina el estatus que tendremos en el Paraíso".

Ernest Hemingway: “Un gato es de una absoluta honestidad emocional: los seres humanos por una razón u otra, pueden esconder sus sentimientos, pero un gato no".

Aldous Huxley: “Si uno quiere ser novelista psicológico y escribir sobre los seres humanos, lo mejor que puede hacer es convivir con un par de gatos”.

Garrison Keillor: "Los gatos tienen como propósito enseñarnos que no todo en la naturaleza posee una función".

Carlos Monsiváis: “Es de una belleza cambiante, es grácil, débil, fuerte, mañoso, humilde, distante, cercano y nunca su domesticidad es absoluta".

“El psicólogo de gatos dice que contrariarlos no les hace bien”.

Pablo Neruda: "El gato quiere ser solo gato y todo gato es gato desde bigote a cola, desde presentimiento a rata viva, desde la noche hasta sus ojos de oro”.

Walter Adolphe Roberts: "Humildemente, me inclino para acariciar su sedoso pelo. Estoy contento de ser su esclavo".

Osvaldo Soriano“Un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo”

"Todos los escritores con corazón se han ganado un gato que los sigue y los protege".

Eckhart Tolle: "He vivido con muchos maestros zen, todos ellos gatos".





Mientras acabo este post, mi gata Farruca está acurrucada en la silla de al lado ronroneando cada vez que la acaricio entre tecla y espacio. No se me ocurre mejor método de escritura que este: frase, ronroneo y punto.

11 comentarios:

  1. qué bonita entrada, felicidades. :)

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  2. hermoso lugar para leer ronroneos que te acarician el alma

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  3. Copie todas las frases gatunas para leerselas a Gitana; mi gata.

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  4. Maravilloso. Maravillosamente gatuno. ¡Miauchas gracias!

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  5. Mis dos gatas están de "lejanía conservatoria".
    Ryan y Zingara,son alucinantes absolutamente opuestas una de la otra.
    Una esquiva y antisocial,la otra tierna y querendona.
    Soy de gatos desde que tengo uso de razón.
    A los gatos los conoces de niño o los desconoces de adulto,es una cuestión de reconocimiento en el espacio y tiempo.
    Los amas o los odias,con ellos no existe termino medio.
    Desconfío de los humanos,pero mas de los que no le caen bien a mis gatos.

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    1. Qué hermoso!!! Pero mira que por mi experiencia, he visto como muchos adultos que renegaban de los gatos en cuanto tuvieron uno por casualidad o accidente, se volvieron completamente adictos a los felinos. Porque NADIE PUEDE RESISTIRSE A SUS ENCANTOS!!! Los gatos nos dan lecciones de vida a diario.
      Abrazos

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